Cómo pedir a una chica en la secundaria

Cómo hablarle a una chica en clase. Hablar con chicas puede ser atemorizante si no tienes práctica. Si hay una chica en alguna de tus clases que te guste mucho o incluso que simplemente te parezca interesante con la que quisieras tener... Cómo pedir a una chica al baile con una búsqueda del tesoro Los estudiantes de secundaria con interés el baile de bienvenida al año en sus escuelas. Niñas dedican tiempo para elegir el vestido adecuado, mientras que los chicos buscan el traje adecuado. Chicos y chicas suelen ir al baile juntos y en muchos cas 10.) La confianza es la clave para pedir a una chica en una cita . Las chicas como chicos con confianza. Hable con confianza, si solicita una chica para una fecha. No importa si usted era un chico tímido en toda tu vida, pero estos consejos aquí está seguro de ayudar a usted pregunta a una chica. Otros consejos para pedir a una chica en una ... Cómo pedir a una chica creativa al baile Prom es un rito de iniciación para los adolescentes en los Estados Unidos, pero no es sólo sobre el vestido y smoking. Encontrar la fecha correcta puede ser tan desalentadora, y cuando un hombre decide que quiere tomar, cómo preguntarle puede ser tan Piensa en el futuro al tratar de elegir un regalo de graduación de secundaria. Si el recipiente va a ir a la universidad, elige algo que pueda usar ahí. Esto puede ser tan sencillo como una canasta de regalos llena de artículos como cuadernos, bolígrafos y otros suministros prácticos, puede ser una maleta (para llevar sus cosas a la ... La escuela secundaria puede ser difícil, ¡pero no tiene por qué ser horrible! Definitivamente experimentarás muchos cambios complicados, como tener que lidiar con un cronograma de clases nuevo y memorizar la combinación de tu casillero, pero también será una oportunidad para hacer amigos nuevos, madurar a medida que asumes más responsabilidades y descubrir quién quieres ser en el mundo.

Mi jefa era una karen explotadora

2020.09.22 01:23 HisashiKomuro Mi jefa era una karen explotadora

Bueno, estuve pensando que podría compartir con ustedes por el especial de 500 subs. Recordé que tuve un amigo que fue un mendigo exigente pero sinceramente nunca ocurrió alto tan serio ni tan gracioso como para compartirlo con ustedes. Cuando estaba a punto de rendirme, recordé que mi jefa en USA era una Karen.
Asique empecemos con un poco de contexto (que en realidad no será poco pero todo será necesario para más adelante):
En el 2015 viaje a USA durante las vacaciones de la universidad para poder trabajar allá. Esto, a través de una agencia de trabajo que se encarga de este tipo de contratación de universitarios por 3 meses.
Fui a trabajar como housekeeper. Es decir, como personal de limpieza entre otras cosas de hoteles, cabañas, casas, etc. (todo esto en un resort de nieve). Dado que ese año se le considero a esa navidad como la más calurosa en 50 años, se podrán imaginar que nieve pues en realidad no había xD.
Esto generó tensión en todos los trabajadores del resort (lo cual se los puedo contar en otro video aunque no tenga mucho que ver con karens) pero también en los managers y administrativos del lugar. Muchas reservaciones se cancelaron, algunos restaurantes especialmente los más caros se vieron perjudicados y tuvieron incluso que cerrar esa temporada.
En nuestro caso, tuvimos trabajo necesario como para poder trabajar al menos 6 horas diarias los 5 días a la semana. Si se preguntan cómo es eso posible ps solo recuerden que incluso una casa sin haber sido usada, se llena de polvo. Sin embargo, esto solo duro un par de semanas y luego pasamos a trabajar menos tiempo. Durante este tiempo, nuestra jefa directa mostro un rostro bastante amigable. Nos permitió trabajar a nuestro ritmo y nos enseñó el sistema de limpieza y orden de la empresa. Así como lo leen, no se trataba solo de limpiar sino que existía la forma correcta de colocar y doblar el papel higiénico y las toallas (donde se tenia que formar un tipo de bolso donde se colocarían el shampoo, loción para la piel, etc. Realmente era todo un protocolo pero como mencione, nos permitía trabajar a nuestro ritmo.
Mis compañeras de trabajo eran señoras (todas eran madres a excepción de una) provenientes de Jamaica en su mayoría a excepción de un par de norteamericanos (me refiero a los nacidos en USA). Ellas obtuvieron el trabajo mediante un programa que tiene USA con su país para apoyarlos. Las señoras en su mayoría habían ido con anterioridad a USA a trabajar en el mismo oficio e incluso en la misma empresa por lo que sabían lo que hacían. Sin embargo, nuestro grupo era de los outsiders (ósea los que trabajan afuera de los hoteles). Nosotros estábamos a cargo de la limpieza, orden, entre otras cosas de las casas individuales que se encontraban en toda la montaña (donde está ubicado el Resort) a diferencia de otros trabajadores que se encontraban netamente en los hoteles del mismo.
Ahora veamos a los personajes
Yo: como empleado mal pagado que limpiaba casas en un resort en algún lugar de West Virginia.
Karen: jefa explotadora y ladrona que se llama realmente Kim (a veces me dará flojera y la llamaré así en la historia).
N: como compañera norteamericana bastante buena onda.
S: señoras jamaiquinas que trababan conmigo.
SK: sobrina de Karen que también era una Karen.
Andrew: como manager y jefe de Karen y por ende, mío también.
Rose: como jefa principal de todo el área y por ende jefa de todos.
Ahora sí, luego de este largo contexto, empezamos la historia.
Empezó a nevar entre mediados y finales de enero, las actividades empezaron a aumentar dado que más personas empezaban a reservar o directamente a venir al resort. Esto fue un alivio para todos ya que empezamos finalmente a trabajar un horario completo de 8/ 5 (8 horas por 5 días a la semana). Esto generó que mi jefa empezara a mostrar su verdadero rostro. Para empezar, decidió que nuestro grupo habitual de 5 miembros por casa pasara a solo 3. Ademas, empezó a darnos solo unos 15 minutos por casa (que eran de 2 pisos) en lugar del tiempo habitual de 25 o 30 min. Esto nos obligaba a prácticamente correr de un lado a otro a limpiar y a dejar muchos detalles de lado con respecto a la intensidad de la limpieza. Llego un punto que una vez tuvimos que limpiar una casa (esta si era pequeña) en 8 minutos. Seguramente te preguntarás, que puedes limpiar en 8 minutos pero francamente si tienes los insumos de limpieza a la mano y ya sabes que tienes que hacer, puedes lograr limpiar bastante. Esta fue la casa donde más presión nos puso porque literalmente los clientes ya habían llegado al resort y estaban esperando el poder ingresar a su casa alquilada. Esto en realidad no era culpa nuestra sino de una mala administración, ya que no era la primera casa que limpiábamos ese día y se pudo haber dado prioridad a esta desde el inicio en lugar de apresurarnos.
Una vez terminamos esa casa, mi jefa (Karen) nos dijo:
K: ya ven, si se lo proponen pueden trabajar aún más rápido, si seguimos así, podemos limpiar 7 casas por hora y terminar todo al medio día e irnos a casa temprano (aunque en realidad de cada 6 casas, en promedio solo en una se disponía en ayudarnos).
Literalmente todos la miramos con cara de: really nigga? Literal quería que trabajáramos más en menos tiempo lo cual significaría menos dinero en nuestra paga dado que este tipo de trabajo se paga por hora por lo que salir al medio día implicaría trabajar la mitad del tiempo y por ende la mitad del salario.
La Karen ignoro nuestras expresiones, se dirigió a su auto y fue a revisar las otras casas que tendríamos que limpiar. Nosotros entonces comentamos esto y decidimos que trabajaríamos lo mejor posible pero que no nos apresuraríamos como quería Kim (así se llama la Karen). Ella siguió intentando que acabáramos todas las casas en ese lapso de tiempo pero en realidad era virtualmente imposible a menos que evitáramos limpiar algunas cosas. El tiempo paso y finalmente desistió de aquella idea y lo más gracioso (prefiero verlo asi que enojarme ahora que lo pienso) es que una vez escuche a Karen conversando con una manager (un puesto por encima de ella pero de otra sección) que nuestro grupo trabajaba súper rápido y que en el lapso de 8 horas limpiábamos unas 23 casas mientras que los otros grupos (ósea los que trabajaban en hoteles) solo hacían 13 o 15. Es decir, la Karen era consciente que nos estaba explotando y que los números que producíamos eran de por si bastante buenos pero no, obviamente como Karen, ella quería mas y dado que su sueldo era fijo, le ayudaba mostrar ¨eficiencia¨ y permitir a la empresa el poder ahorrar, quedando bien ella aunque eso significara que nosotros recibiéramos mucho menos dinero.
Como les dije, esta Karen era mi jefa directa pero en realidad, no tenía gran relevancia en la empresa ya que solo estaba a cargo de un grupo de trabajadores en otras palabras, era jefa de grupo. Nuestro jefe de zona era también el jefe de un hotel el cual era nuestro fuerte, ahí teníamos un almacén gigante y una lavandería con lavadoras tan grandes que podrías meter a un adulto adentro. Él era un hombre joven, posiblemente de 32 o 35 años, había estudiado un MBA en California y llevaba ya un par de años en la empresa. Su nombre es Andrew. Él siempre nos recibía con una sonrisa e incluso a veces con algunos dulces. Era de esos jefes que te daban una buena impresión y que no te molestaría seguir sus órdenes. Karen lo odiaba y un par de veces la escuche hablar mal de el con su sobrina.
Esto es algo que sucedió en febrero, al haber una alza en el número de clientes y dado que ya los esclavos ósea nosotros no podíamos trabajar más rápido, decidieron aumentar el número de trabajadores (solo unos cuanto más) entre los cuales estuvo la sobrina de Karen. Podrías pensar que Karen uso sus influencias para que la contrataran pero en realidad estos trabajos no quieren de un título universitario por lo que asumo que con presentarte a la entrevista, tendrías prácticamente el trabajo en tus manos. La sobrina de Karen no era mejor que su tia, trabajaba por debajo de nuestra velocidad, se quejaba y cuando íbamos en el auto, Kim aprovechaba en hablar mal de Andrew y de la manager principal del área de housekeeping. Rose era la manager principal de todo el área de housekeeping por lo que era la jefa de todos nosotros y Kim quería su puesto. Tengo entendido que Rose había trabajado en la empresa prácticamente desde el inicio y que al parecer Andrew era el sobrino de ella por lo que Kim seguramente pensaba que Él había sido escogido por favoritismos en lugar de que por sus capacidades. Hasta donde sé, Karen nunca había estudiado más allá de secundaria por lo que no estaría en la capacidad técnica de poder manejar un hotel y a nosotros como lo haría Andrew.
Si se preguntan cómo termine en un auto con Kim y su sobrina pues en realidad es bastante simple, dado que trabajábamos limpiando las casas individuales en todo el resort, teníamos que transportar las cosas y a nosotros mismos en unas vans entonces yo siempre dormia en el camino hacia otra casa ya que el viaje podía durar unos 5 o 10 minutos. Yo tengo una habilidad (aunque puedes llamarlo debilidad también) al subir a un auto, rápidamente me quedo dormido por lo que realmente no fingía sino que me quedaba dormido. Sin embargo, algunas veces si cerraba mis ojos para descansar ya que la luz reflejada en la nieve puede llegar a fastidiar y eran en esas ocasiones cuando las escuchaba.
Si crees que esta Karen y su sobrina solo tienen mala actitud pues se equivocan, cuando Karen se iba a vigilar a los otros grupos (porque como les comente, nos dividimos en grupos de 3 y todo éramos unos 10 o 12), la sobrina de Karen nos mangoneaba como si ella estuviera a cargo cuando en realidad era la más nueva ahí. Esto solo pasaría como una simple queja pero en realidad, la sobrina de Karen en una de las habitaciones que limpiábamos encontró un anillo el cual no reporto haberlo encontrado pero fue tan estúpida de ponérselo al siguiente día y decir que se lo había regalado su novio. Algunas de las chicas vieron el anillo y la felicitaron porque se veía bastante caro. La sobrina de Karen en ese momento parecía bastante amable e incluso le ¨presto su anillo¨ a una de nuestras compañeros. A la semana después, yo pedi mis dos dias libres seguidos ya que estaba algo cansado y quería un descanso largo. Dado que normalmente tenia uno de los dias del fin de semana como dia libre, aproveche en pedir el lunes y martes de la siguiente semana como libres asique tuve 3 días fuera del trabajo.
Cuando volví, no vi a la sobrina de Karen por lo que pensé que tal vez ella habia pedido su día libre ese día. Luego de dos días al no verla, pregunte por ella ya que si bien no me caia bien, era raro que no apareciera. Además de esto, Karen no se veía del todo bien, se le notaba preocupada y algo cansada. A pesar que era una explotadora, a mí me trabaja bien (fuera del hecho que nos hacía trabajar como esclavos) ya que al ser el único hombre ahí, era yo quien cargaba las bolsas llenas de toallas, shampoo, jabón, etc. Desde la van hasta la casa y viceversa. Pensaras que unas toallas no pesan pero cuando cargas una bolsa como papa Noel con unas 24 toallas y más cosas dentro, créeme, empieza a ser pesado (especialmente cuando teníamos que sacar todas las toallas húmedas de las casas).
Pero bueno, volviendo al tema, decidi preguntarle a la única chica americana que trabajaba con nosotros que sucedía y ella me dijo:
N: no sabes?
Yo: Que cosa?
N: SK se encontró un anillo y se lo quedo pero no contaba con que los dueños sabían que lo habían olvidado en el hotel por lo que llamaron y dado que fue Rose quien atendió la solicitud, se puso a investigar y hablo con nosotras. Dado que no sabíamos nada de ese anillo y habíamos sido las únicas que entramos ahí, Rose tuvo que llamar a la policía. Resulta que el anillo valía 15 000 dólares por lo que se consideraba un robo mayor. La policía nos mostró el anillo (mediante unas fotos que los dueños le habían enviado a Rose) y nosotras lo reconocimos como el anillo que tenía SK.
Yo en ese momento no sabía de la existencia del anillo porque parece que se los mostro uno de los dias que no estuve. Y dado el valor del anillo pues todo esto sucedió bastante rápido.
Entonces N prosiguió:
N: SK fue tan estúpida de mostrárnoslo por lo que fue fácil saber que fue ella la ladrona. Sin embargo, esta estúpida no solo hizo eso sino que me inculpo. No sé qué pensaba pero seguramente creyó que si tenía una cómplice, los cargos disminuirían asique me lo dio para que lo viera. Yo estoy por casarme por lo que ella me lo presto con la excusa de que lo viera para tal vez escoger un anillo como el suyo (ósea el anillo robado) aunque en realidad creo que buscaba que el anillo tuviera más huellas en caso sucediera algo. Aunque no entiendo porque simplemente no lo oculto en lugar de mostrárnoslo a nosotras.
Yo: pero asumo que no te pusieron cargos dado que estas aquí cierto?
N: sí, claro. Pero me hicieron varias preguntas y las otras chicas testificaron todo lo que había dicho SK por lo que en realidad no tenía sentido que yo fuera su cómplice.
Yo: Entonces, está en la cárcel?
N. no, pago una fianza y bueno, está afuera pero igual recibió cargos por robo. Al parecer Karen pago la fianza que no fue barata y ps despidieron a SK obviamente. Karen está furioso por ello y creo que quería que me despidieran a mí también.
Yo: a ti?
N: si, supongo que no quería que SK se fuera sola.
Yo: sí que está loca. A Karen no le hicieron nada?
N: no, ya que ella en realidad no tenía nada que ver. Ya sabes, Karen es mala pero no es estúpida.
Yo: si, es cierto.
Luego de esto los días pasaron y Karen ps volvió a ser la Karen explotadora de siempre.
Luego de esto el tiempo trascurrió normal y llegamos a Marzo, mi último mes de trabajo en ese lugar.
Dado que la temporada de nieve estaba terminando y el Spring break estaba cerca, muchas casas y hoteles empezaron a dejar de tener clientes por lo que pasamos de limpiar cuartos a hacer la gran limpieza de primavera que consistía en hacer la limpieza más profunda posible en todos lados. Esto incluía labores como lijar las camas (al menos las que eran hechas de acero), quitarle el óxido a cualquier cosa de las casas, mover muebles, etc. Es en todo esto donde pasamos finalmente a ayudar al personal de los hoteles (que eran en su mayoría jamaiquinas). En estas limpiezas que podían durar una hora en una habitación de hotel hasta toda una mañana en una casa, charlábamos con estos otros trabajadores y resulto que ellos ganaban al día aproximadamente entre 6 a 8 dólares al día en propinas. Sé que no es mucho pero en 20 días serian aproximadamente entre 120 a 160 dólares lo cual no está nada mal.
En los tres meses que ya llevábamos trabajando ahí, habíamos encontrado dinero solo en cuatro ocasiones mientras que nuestras compañeras en el hotel nos dijeron que encontraban propinas prácticamente en todas las habitaciones. Estas propinas eran desde 4 o 5 dólares hasta 60 dólares. Esto dependía de cada familia que se alojaba asi como también del desastre que dejaban. Esto nos hizo sospechar de que alguien nos robaba. En realidad pensé que simplemente los clientes eran tacaños pero las señoras siempre comentaron que en otros hoteles o resorts podían recibir propinas prácticamente siempre pero que aquí no. Cuando conversamos mas seriamente del tema, las señoras me comentaron lo siguiente:
S: la verdad es que al inicio pensamos que eras tu quien nos robaba.
Yo: qué? Que yo me robaba las propinas?
S: si, aunque luego nos dimos que no tenía sentido ya que tu eras casi siempre el último en entrar a las casas o habitaciones.
Como les conté, yo era quien cargaba las cosas por lo que mientras ellas entraban para sacar las sabanas, toallas, etc., yo estaba trayendo las cosas de la van hacia las casas.
Yo: bueno, sí, yo casi siempre entró último y normalmente me ocupo de limpiar los baños y de aspirar los tapetes luego de que ustedes limpiaran los cuartos. Normalmente el dinero lo dejan en la mesa de la sala o de la cocina cuando esta está más cerca a la entrada.
S: si, por eso sabemos que no fuiste tú pero estamos casi seguras que fue Kim.
Yo: en serio?
S: si, ya que ella siempre ingresa primero a las casas a ¨inspeccionar¨. Mientras nosotros limpiamos la primera casa, ella suele ¨inspeccionar¨ todas las casas que tenemos programadas para el dia. Sospechamos que ella se queda con el dinero de las propinas. Ya que las únicas veces que recibimos propinas fue cuando hicimos servicio a la habitación, cuando tuvimos que limpiar una casa recién desalojada (la cual nos avisaron de improviso) y cuando tu encontraste dinero con el baño con esa nota, lo recuerdas?
Yo: si, claro. Nunca olvidare el ¨lamento el desastre¨ y los 11 dólares junto a esta nota.
S: bueno, si, ahí nos dimos cuenta que Karen no inspeccionaba la casa sino que solo buscaba en la sala y la cocina en busca de dinero y que no fue a ver al baño porque es un lugar poco común para dejar el dinero. Nunca habíamos recibido tan pocas propinas y eso que algunas de nosotras hemos hecho esto cada año por 5 años! Tu fuiste bastante considerado al compartir los 11 dólares ya que en realidad solo tu encontraste el dinero y nadie hubiera sabido que existían. En ese momento nos dimos cuenta que no podrías ser tú.
Esto pasó, la tercera semana que estuvimos trabajando cuando aún no había tanto trabajo. Hasta entonces el trato con ellas había sido bastante cordial pero ahora que lo pienso, fue por esas épocas donde empezamos a congeniar mejor.
Lamentablemente no habían pruebas para acusar a Karen ya que no habían cámaras en las casas, solo en los pasillos por lo que en realidad no había forma de demostrar que existían propinas en primer lugar y mucho menos que ella los tomaba.
El último día de mi trabajo Karen me pregunto si volvería el próximo año y que le encantaría tenerme nuevamente en sus filas.
Yo en ese momento pensé: en tus sueños, búscate otro cargador. Aunque decidí ser amable y le dije:
Yo: Lo siento Karen, en realidad el año que viene tendré cursos más pesados y puede que decida buscar un trabajo más relacionado a mis estudios en mi país.
Sinceramente tenía dolores de espalda y hombros todo el último mes. No soy la persona más atlética pero tampoco me considero una persona frágil por lo que realmente considero que había mucho peso en esas bolsas y realizar la misma acción una y otra vez pues termino agotándome. Las últimas semanas Karen al ver que estuve todo ese tiempo cargando solo las bolsas, tuvo la brillante idea de poner cada vez más cosas en una sola bolsa para que realizara menos viajes. Esto generaba mayor esfuerzo por mi parte y llego un punto donde literalmente la bolsa parecía más alta que yo (mido 1.67). En ese momento le dije delante de las señoras jamaiquinas:
Yo: y quien se supone que cargara eso? (sinceramente mis pensamientos salieron por mi boca)
Karen al darse cuenta que lo decía en serio me miro y dijo:
K: Oh cielos, pare que estuve poniendo mucho peso. Lo siento, tu sabes que yo estoy mal de la cadera y por eso no puedo cargar mucho y bueno, tu eres el único hombre aquí asique necesitamos tu ayuda.
Yo: bueno, entonces no le pongas tanto peso.
K: lo siento, lo siento. Es que mi hijo carga más peso y bueno, nunca se ha quejado.
Alguna vez escuche decir a K que su hijo media 1.86 por lo que obviamente debería poder cargar mucho más peso que yo, además de que trabaja como transportista es decir, que llevaba cosas de un lado a otro en un camión.
Luego de eso no volvió a aumentar el peso a las bolsas y supongo que quería que me llevara una buena impresión de ella para volver a ser su esclavo las vacaciones siguientes.
Finalmente volví a mi país y la empresa me ofreció volver el año siguiente con un aumento del 10% de mi salario pero negué de la forma más cordial la invitación con la excusa de que ya tenía otros planes. En realidad no los tenía pero no quería volver a ese infierno en la nieve junto a Karen.
Un par de años después, N (con quien sigo en contacto) me contó que Kim renuncio luego de haber pedido el puesto de Andrew (ya que el ascendió al puesto de Rose dos años después) y pues parece que los demás managers decidieron no recomendarla y finalmente se fue.
Al menos ya no le robara las propinas a nadie y si explotara a alguien, será a su familia ya que me enteré de que abrió su propia compañía de limpieza de casas y hoteles en las montañas aledañas junto a su familia.
Fin de la historia. Lamento que fuera súper largo, no espere escribir tanto.

Gracias a todos por leer y por suscribirse a mi canal, les comparto el link del video que hice a esta historia.
https://youtu.be/V2ucnnzfHzA
A los que no me conocen, los invito a pasarse por mi canal. Gracias por su tiempo
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2020.07.03 11:02 DieEssen Regresé a México de EEUU

Hola
Resulta que básicamente huí de EEUU después de que mis padres me hecharan (si ven unos de mis post pasados sabrán porqué) y como no me alcanzaba la lana para vivir más ahí, agarré un vuelo a CDMX y me alojé en un hotel por unas cuantas semanas. Tuve algo de dinero por que me sobró de una beca que me gané para la uni, pero no fué mucho.
Soy orignalmente del puerto de Veracruz, pero me mudé a EEUU a los 12 y llevaba viviendo ahí 7 años. Fuí a lo que es equivalente a la secundaria, preapratoria y los primeros 2 años de la universida allá. Viví en 2 ciudades distintas con medios super diferentes uno del otro y conocí a mucha gente.
Llevo algunos meses de regreso en México y ya estoy en una ciudad en Veracruz. Fue un desmadre tramitar lo necesario para quedarme de manera permanente en México pero de alguna u otra manera pude. Fué difícl pero encontré que no era para tanto.
Lo que más me sorprendió aprender de mi experiencia es que desde siempre mis padres idolatraban an EEUU como si fuera una utopía. Nosotros nos emocionabamos muchísimo cuando comprabamos comida americana como pizza, hamburguesas o hot dogs. Siempre escuchábamos la radio que pasaba canciones en inglés y me llevaban al Interlingua para que aprendiera el idioma.
No digo que aprender inglés no me sirvió. Al contrario, fue esencial para mi futuro. Pero resulta que el destino nos llevó a EEUU y descubrimos que no todo era color rosa. La gente era fría, su humor y costumbres eran bien extrañas. A veces al comprar en un wal mart nos miraban feo a pesar de que había bastante "diversidad" en la zona. No pudimos hacer ningún amigo, y los gringos con los que nos "llevabamos" eran pasivo-agresivos. Luego luego empezamos a extrañar México, y ahora en cada ocasión especial se preparaban chilaquiles, enchiladas, tacos de carne de res. Escuchabamos puras estaciones de radio en español y ahora me sabía casi cada canción de regueton (:S).
Lo que más me sorprendió fué ver tantos compañeros de clase con familias divorciadas o viviendo en una familia ajena. Y eso que fuí a una de las mejores escuelas públicas del país. Yo casi la unica que vivía con mis padres y hermanos biológicos (xD). Además, presumían que sus padres habían o estaban en la carcel por drogas, o que algunos de sus padres lavaba dinero o hacía artimañas de ese tipo. Eso me hacía agradecer la bendición de tener a m familia (hasta que me hecharon :v).
También resultó que los doctores ahí son super caros y atienden mal. A la mayoría les explicas que te pasa y te mandan a la chingada, te inyectan y siempre sales del consultorio con un moretón. Me operaron por problemas del oído como 3 veces y nunca quedé bien. Terminas siendo orillado a un doctor latino que hable español para que almenos te muestre empatía.
Toda mi vida se basó en salir bien en los examenes, no tuve vacaciones. Pero ocn eso logré pasar un montón de clases avanzadas en la prepa, salir bien en el SAT (un examen de admision a universidades, no la de los impuestos :v), y ganar beca completa en una universidad privada. Pero nunca tuve vida social. Quise tener amigos y ligar, pero solo hablaban de memes que ni entendía, de anime, o de pedos de democrata ultraliberal californiano. Claro, también estaba demasiado ocupada con mis estudios y no me esforzé mucho en esto.
Salí del closet como chica transexual y mis padres me corrieron. Huí a México, mis padres me llamaron al enterarse y me dijeron que ya valí verga. Que me iban a matar o a violar o ambos, que jamas iba a conseguir empleo, y que más vale me regresara a EEUU ( pero no con ellos) tarde o temprano.
Llevo unos meses acá sobreviviendo. Y cuando experimenté el primer gesto de amabilidad en 7 años en forma de un abrazo de un recepcionista del hotel literalmente me heché a llorar. No esperaba que un desconocido me mostrara tal afecto y tanta simpatía. La gente acá en México es super amigable y cálida, se me había olvidado lo fácil que era entablar una conversación con culaquier gente, hasta con un conserje. Conocí a mucha gente. A pesar de que empezé desconfiando, pude lograr la amistad y tener a alguien con quien reirme y pasarmela horas platicando (claro, tomando medidas básicas de protección).
Y descubrí que la comida TIENE SABOR!. Caminé hacia una panadería y me compré unos cuernitos. Esas madres con vil queso derretido adentro superio mejor que TODO lo que había probado en EEUU. No se que chingados le hechen allá a la comida que sabe tan desabrida. Después de experimentar mas con la vitamina T en los días siguientes sólo confirmé esto. Un vil jugo de naranja preparado por una señorita a mano en la calle me sup mejor que los montain dews que a veces me compraba. Hasta la salchicha y el jamón sabe mejor O.O.
Mi doctor con el que manejo mi transición es super amable. Le comenté todas mis preocupaciones (básicamente no terminar con cancer por las hormonas :S) y me explicó con manzanitas los detalles de mi dosis, sus efectos en el cuerpo y cómo lo iba a manejar para que eso no sucediera. Literalmente le pregunto cualquier cosa sobre mi salud y me sabe responder de una manera enciclopédica que a la vez entiendo. También tuve problemas de alergia y recibí vacuna y FUCIONAN!. En EEUU paré de inyectarme y dejé de creer en eso antialérgico porque nunca funcionaban las vacuna a pesar de que las hicieron nuevas. Eso me probocó los problemas del oído que mencioné antes.
Además, por muchísimos años tenía una constipación intestinal cabrona. Sentía que mi colon podía explotar de la inflamación y eso hacía que no durmiera mucho. Llegé a México y luego luego desapareció.
Tenía miedo que si consultaba a un abogado para aclarar mis dudas sobre impuestos y otras cosas de chica transexual independiente ( :v ) que me hiba a pedir mordida o robar. Al contrario, fué super amable y a pesar de algunas colas interminables en medio de pandemia, tramité muchas cosas con éxito y con la ayuda de gente sincera. Lo que me benefició es que tengo buen ojo para ver en quien confiar y quien no, pero aún así me sorprendió la calidad del servicio ya que mis expectativas eran super bajas.
Ya se me había olvidado lo que era la felicidad y estar en buena salud. Estoy tan contenta que hasta mi disfora de genero bajó. Experimenté presentandome como un hombre por unos días, y a pesar de que prefiero mucho más ser chica, no me sentí como que quería matarme. Claro, sigo pensando seguir con mi transición.
Me está yendo bien en mi trabajo y veo que hay muchas oportunidades para desarrollarme laboralmente en ventas y en la compañía donde estoy. Pienso ahorrar para un departamento y mi cirujía para cmabiar mi voz y jamás mirar atras.
No pienso volver a EEUU en mi vida. Quizás sólo para visitar mi familia y si se quedan ahí y me vuelven a querer ;(. O de visita. Pero jamás viviré en ese país tan extraño. Quizás al haber crecido mis primeros 12 años en México, mi manera de ver el mundo y mis expectativas sobre él se hicieron "a la mexicana" y me fué dificil adaptarme. Pero pienso en lo que he visto y realmente siento lástima por mis conocidos gringos por estar condenados a vivir aquel estilo de vida y sentirse atados a esa sociedad tan extraña. En México me siento libre y apapachada por todos, allá me sentía como de 2da o 3era (y ni siquiera por mi estatus migratorio, o mi raza, y presentandome como mi sexo natal, si no sólo por existir como persona física), triste y con problemas de salud.
La única manera en que consideraria regresarme sería si me pasara algo por la inseguridad, pero gracias a dios hasta ahorita no me pasó nada tomando medidas básicas. Y eso que me a veces me veo como un trasvesti. jaja.
Escribo esto para agradecerles a ustedes, al resto del pueblo mexicano, por haber creado y mantenido este país. Por ser tan amables, trabajadores, y siempre con una sonrisa al frente. Realmente hay cosas que no tienen precio y veo que México poseé muchas más de esas cosas que EEUU. Mientras que aquel país sólo posee más de lo que tiene precio. Gracias, no pensé encontrar un lugar seguro en este país en el que crecí creyendo que era un "shithole" y en un espiral de perdición sin solución. México sí tiene sus problemas, pero ya nada ni nadie me saca de aquí :v.
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2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

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Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

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2018.04.05 20:50 master_x_2k Agitación IV

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_____________________Agitación IV_____________________

“Estaré allí. Sí-” Vi una luz en la ventana de la sala y puse mi mano sobre la mitad inferior de mi teléfono celular mientras investigaba brevemente. Maldita sea, mi papá estaba en casa. Puse el teléfono en mi oreja, “Lo siento, tengo que correr. No. No. Mira-”
Cuando escuché que se abría la puerta del frente, cerré el teléfono y lo metí en mi bolsillo. Me disculparía por colgar más tarde. Definitivamente no quería que mi padre viera el teléfono. No pensaba que me prohibiría tener uno, pero desde la muerte de mi madre, los teléfonos celulares tenían fuertes connotaciones negativas. Eso, y tendría que explicar dónde lo conseguí y cómo lo pagué.
Brian me había dado tres teléfonos celulares idénticos – todos desechables – a primera hora de la mañana, y había decidido ir con él al loft en lugar de ir a la escuela. Tal como lo veía, no tenía mucha oportunidad de concentrarme en las clases con el robo del jueves ocupando mi atención además del estrés de simplemente estar allí y esperar a que aparezcan las consecuencias de haber salteado clases. Además, racionalicé, no tenía mucho sentido ir si sabía que faltaría de nuevo para ir a robar al banco. Me había prometido a mí misma que iría pasado mañana. A afrontar las consecuencias.
Pasé el día con el grupo. Rachel había salido del apartamento; los otros no especificaron por qué y no me interesaba lo suficiente como para arriesgarme a parecer demasiado curiosa al preguntar. Entonces, solo éramos Brian, Alec, Lisa y yo. Habíamos definido los detalles finales del robo y había decidido qué armas quería que Lisa le pidiera al jefe. Elegí un cuchillo de combate y una porra policial telescópica. El cuchillo serviría para emergencias y para aquellas personas que eran demasiado duras para herir con la porra. La porra, de cincuenta centímetros de largo cuando estaba completamente extendida, era para un uso más general, y ofrecía más fuerza de la que obtendría con mis puños. Lisa me había prometido que los tendría para mañana.
Después de eso, evitamos el tema del robo, por algún acuerdo tácito. No sería bueno pensar demasiado o arriesgarse a ponerse demasiado nervioso. De cualquier manera, sentí la necesidad de quemar algo de energía nerviosa, así que ayudé a limpiar el armario de almacenamiento a la hora del almuerzo, con la ayuda de Lisa y Brian. Habíamos solucionado el problema, habíamos encontrado un lugar para todo y habíamos armado la habitación con cosas que les sobraban. El material incluía un tendedero extensible, un vestidor, un colchón inflable y una mesita de noche con una lámpara adjunta. Era suficiente espacio para guardar algunos artículos de tocador, un cambio de ropa o dos, mi traje y mi equipo. Lisa pasó mucho tiempo hablando de lo que podía hacer convertir este espacio en algo mío, lo que podía comprar, cómo podía decorar, pero estaba contenta con lo que teníamos allí. Me gustaba un poco que fuera algo espartano, porque encaja con que no planeaba quedarme tanto tiempo mientras que se sentía extrañamente apreciativo de ser aceptada como parte del grupo.
Habiéndonos cansado, todos nos derrumbamos en los sofás y vimos algunas de las películas de Alec de la Tierra-Aleph[1], la Tierra alternativa con la que nuestra Tierra se había estado comunicando desde que el Profesor Haywire[2] hizo un agujero entre las realidades. Los medios de comunicación eran una de las pocas cosas que se podían intercambiar a través del agujero. Para resumir, podrías obtener libros, películas y DVDs de programas de televisión del otro mundo, si estabas dispuesto a aceptar el precio. ¿El beneficio? Pasé la tarde viendo cómo el otro universo había manejado los episodios uno y dos de las películas de Star Wars.
Realidad: todavía eran bastante decepcionantes.
Para cuando mi padre llegó, tenía chuletas de cerdo descongeladas, espolvoreadas con limón y pimienta y sentadas en una sartén, con verduras en el microondas. Cocinar era el tipo de cosa que comenzabas a hacer cuando solo tenías un padre, a menos que realmente te gustara la comida para llevar.
“Aló”, me saludó mi padre, “Huele bien”.
“Empecé la cena un poco temprano porque hay un lugar al que quiero ir, esta noche, ¿Si eso está bien?”
Trató de ocultarlo, pero pude ver un poco de decepción. “Por supuesto”, dijo, “¿Tus nuevos amigos?”
Asentí.
“Déjame cambiarme y luego te preguntaré todo sobre ellos”, prometió mientras se dirigía al piso de arriba.
Estupendo. No había tenido que responder estas preguntas anoche porque mi padre había trabajado hasta tarde. Mi mente comenzó correr tratando de anticipar preguntas y pensar en detalles creíbles. ¿Debería usar sus nombres reales? ¿O al menos, los nombres que me dieron? No estaba segura de si eso sería un abuso de confianza. Decidí usar sus nombres reales por la misma razón por la que decidí usar el mío con ellos. Simplemente prevenía los desastres si mi padre alguna vez los encontraba, lo cual era una idea aterradora, o si me llamaban.
No tenía que preocuparme que mi padre escuchara del arresto de cuatro chicos, todos los cuales tenían el mismo nombre que mis “amigos”, ya que la mayoría de ellos eran menores de edad y sus nombres se mantendrían ocultos bajo la ley. También tenía la impresión de que los tribunales no siempre desenmascaraban capas cuando los arrestaban. No estaba completamente segura de qué pasaba con eso. Parecía algo sobre lo que preguntarle a Lisa.
Para cuando mi padre había bajado las escaleras, había resuelto tratar de mantener mis mentiras lo más cerca posible de la verdad. Sería más fácil mantener todo en orden de esa manera. Eso, y odiaba mentirle a mi papá.
Mi papá se había cambiado la camisa de vestir y los pantalones de color caqui, en una camiseta y jeans. Me revolvió el pelo y luego se hizo cargo de la última parte de la cocina. Me senté en la mesa para poder hablar con él.
“Entonces, ¿qué está pasando?”, Preguntó.
Me encogí de hombros. Odiaba sentirme así de tensa cerca de mi papá. Nunca me había molestado acerca del acoso, así que siempre había sido capaz de volver a casa y dejar caer mi guardia. No podía hacer eso ahora, porque estaba que él se enterara de mis faltas a clase en cualquier momento, y mis nuevos ‘amigos’ trajeron un montón de secretos y mentiras a la mezcla también. Me sentí como si estuviera al borde de una pérdida de confianza terminal. Un error o una sola llamada telefónica preocupada de la escuela, y mi padre probablemente enloquecería, y las cosas no serían las mismas entre nosotros por mucho tiempo.
“¿Me dirás sus nombres?”, Preguntó. Puso la comida en platos y la llevó a la mesa.
“Brian, Lisa, Alec, Rachel”, confesé, “Son agradables. Me llevo bien con la mayoría de ellos.”
“¿Dónde los conociste? ¿Colegio?”
Negué con la cabeza,” quería alejarme de la escuela por un tiempo, así que tomé un autobús al centro de la ciudad para tomar un descanso. Me encontré con ellos en la biblioteca.” Verdades parciales. Realmente no se podía tomar un autobús hacia el centro de la ciudad y viceversa durante el almuerzo; lo había intentado cuando estaba evitando al trío, pero dudaba que mi padre lo investigara. Sin embargo, técnicamente me cruce con los Undersiders en la biblioteca.
“¿Van a la biblioteca a la hora del almuerzo? ¿Cómo son?”
“Brian es genial. Él es con quien he hablado más.”
“Un chico, ¿eh?” Mi papá movió las cejas hacia mí.
“¡Papá, detente! No es así”, protesté. Dudaba que Brian tuviera el más mínimo interés en mí, sobre todo porque tenía dos o tres años menos que él. Además, bueno, yo era yo. Opté por no mencionar la diferencia de edad a mi padre.
Cambiando el tema, dije, “Lisa es agradable también. Realmente inteligente, aunque no he hablado tanto con ella. Es agradable poder salir con otra chica de nuevo, incluso si ella es muy diferente de mí.”
“Si ella es inteligente, no puede ser tan diferente de ti.”
Podría haberme pateado a mí misma. No podría explicar que ella era una de los malos, mientras que yo era una aspirante a superhéroe, o exactamente cómo era ‘inteligente’. Me había arrinconado en un lugar donde no tenía una respuesta preparada, y tenía que evitar hacer eso. Buscando una respuesta, le dije: “Solo es un año mayor que yo, y ya se graduó de la escuela secundaria”. Esa era la verdad. Ella hizo trampa, pero técnicamente se graduó.
Mi papá sonrió, “Impresionante. Dime que son excelentes estudiantes que pueden servir como buenos modelos para ti “.
Podría haberme atragantado. ¿Buenos modelos de conducta? ¿Ellos? Mantuve mi compostura y me limité a sonreír y sacudir la cabeza, “Lo siento”.
“Una pena. ¿Qué hay de los demás?”
“Alec es el más joven, creo. Un poco difícil de conectar con él. Es un artista increíble, por lo que he visto, pero realmente no lo veo dibujar. Parece algo difícil hacer que se interese o se involucre en algo. Siempre se ve aburrido.” Cuando dije las palabras en voz alta, me di cuenta de que no eran exactamente ciertas. Las dos veces que había visto a Alec reaccionar ante algo había sido cuando le había gastado su pequeña broma a Brian, haciéndolo tropezar, y después de que Perra y yo estuviéramos peleando. Un toque de regodeo en su personalidad, tal vez.
“¿Y la última? ¿Rita? ¿Rachel?”
“Sí, Rachel. No me llevo bien con ella. No me agrada.”
Mi padre asintió, pero no dijo nada. Esperaba a medias la frase parental típica de ‘tal vez si tratas de mostrar interés por las cosas que le gustan’ o algún otro consejo tonto. Mi padre no me hizo eso, solo tomó otro trozo de chuleta de cerdo.
Elaboré un poco, para llenar el silencio, “Ella quiere las cosas a su manera, y cuando no lo consigue, se vuelve cruel. No sé. Ya tengo suficiente de eso en la escuela, ¿sabes?”
“Lo sé”, dijo mi padre. Fue un buen pie para que él me preguntara sobre lo que estaba pasando en la escuela, pero él no lo usó. Se mantuvo callado.
Me sentí inmensamente agradecida en ese momento. Mi papá estaba respetando los límites que yo había establecido, no presionando, no buscando más. Hizo esta conversación mucho más fácil de lo que podría haber sido, y sabía que no podía ser tan fácil para él.
Sentí que le debía algo por eso. Suspirando, admití, “Como, en la escuela. ¿La gente, eh, que me está haciendo pasar un mal rato? Como que me arrinconaron todos, el lunes. Solo, ya sabes, turnándose para insultarme. Es por eso que necesitaba alejarme y me fui al centro.” Me sentí avergonzado al decirlo, porque era lo suficientemente humillante vivirlo como para tener que contarlo, y porque se sentía tan desconectado del resto de la conversación. Pero si no lo decía en ese momento, no creo que hubiera podido.
Mi padre se quedó quieto. Pude ver cómo se componía y elegía sus palabras antes de preguntar: “¿No hay que disminuir lo mucho que apesta ser humillado así, pero no hicieron nada más?”
Levanté las cejas en interrogación mientras masticaba. Lo hicieron, más o menos, pero no pude decir ‘Usaron la muerte de mamá para joderme la cabeza’ sin tener que explicar lo de Emma.
“¿Algo como lo que pasó en enero?”, Preguntó.
Bajé los ojos a mi plato, luego sacudí la cabeza. Después de unos momentos, dije: “No. Enero fue una cosa de una vez. Desde entonces, han hecho ‘’bromas’ más pequeñas, me han molestado, pero no han repetido las actuaciones en ese frente.” Hice citas con mis dedos mientras decía ‘bromas’.
“Está bien”, dijo mi padre, en voz baja, “Es un alivio saber”.
No tenía ganas de compartir más. Uno pensaría que me sentiría mejor, después de abrirme, pero no lo hice. Me sentí frustrada, enojada, incómoda. Fue un recordatorio de que no podía tener una conversación real con mi padre como solía hacerlo. Más que nada, me sentí culpable. Parte de la culpabilidad se debía a que aparentemente había dejado que mi padre pensara que cada vez que me intimidaban, era como había sido ese día, hace casi cuatro meses, cuando las cosas habían empeorado. Apuñale un poco de grasa con mi tenedor.”
“¿Cuándo ibas a salir?”, Preguntó mi papá. Eché un vistazo al reloj digital en la estufa y noté la hora.
Me alegré por la excusa para escapar, “¿Ahora? ¿Está bien eso? No tardaré mucho.”
“¿Te encontrarás con tus amigos?”, Preguntó.
“Solo voy a ver a Lisa para tomar un café y conversar, lejos del resto del grupo”, le dije mientras me ponía de pie y movía mi plato al fregadero. La mentira fue más pesada en mi conciencia después de la conversación abierta que acababa de tener con él.
“Toma, espera”, dijo. Se levantó y buscó en su bolsillo su billetera. Me dio uno de diez, “Para el café. Lo siento, no tengo más. ¿Qué te diviertas?”
Lo abracé, sintiéndome dolorosamente culpable, luego me dirigí a la puerta de atrás para ponerme los zapatos. Estaba abriendo la puerta cuando apenas lo escuché decir, “Gracias.”
“Te quiero papa.”
“Yo también te quiero. Cuídate.”
Cerré la puerta, agarré la bolsa de gimnasia que había escondido debajo de los escalones de atrás y me dirigí a la casa en un trote ligero. Mantuve la bolsa de gimnasia baja para que mi papá no me viera llevándola.
Tomé la misma ruta general que tomé en mis carreras matutinas, en dirección este, hacia la bahía. Esta vez, sin embargo, en lugar de girar hacia el Paseo Marítimo, me dirigí al sur.
En su apogeo, cada pulgada de la ciudad había sido una metrópolis bulliciosa. Los barcos iban y venían a todas horas, los trenes llegaban para entregar los bienes que se enviarían al extranjero y la ciudad estaba repleta de gente. El extremo norte de la bahía, especialmente el área cercana al agua, estaba dedicado completamente a la industria. Barcos, almacenes, fábricas, ferrocarriles y hogares para todos los que se dedicaban a esos trabajos. También tenías al ferry atravesando la propia bahía.
El ferry era el proyecto particular de mi padre. Aparentemente, fue una de las primeras cosas que se fueron cuando la importación / exportación se secó. Sin el ferry, los Muelles se habían desconectado del resto de la ciudad, a menos que estuvieras dispuesto a conducir por media hora más o menos. Mi padre sostenía la opinión de que la falta de ese medio de transporte hacia el resto de la ciudad era la razón por la cual los Muelles se habían convertido en lo que eran hoy. Creía que, si el ferry comenzaba a funcionar nuevamente, se crearían puestos de trabajo, las personas en los vecindarios de bajos ingresos tendrían más acceso al resto de la ciudad, y la dinámica de clase baja o clase alta, sin clase media, de Brockton Bay se suavizaría.
Así que, cuando había estado tratando de pensar en un lugar que era bastante privado pero fácil de encontrar, pensé en el ferry. Probablemente podría agradecerle a mi papá por la idea.
Me acerqué a la estación y encontré un baño en desuso para cambiarme al traje.
El edificio y el ferry en sí estaban bien cuidados, al menos en el exterior, que fue una de las razones por las que mi padre pensó que le costaría muy poco hacer que las cosas funcionaran nuevamente. Aun así, ese no era el problema de la ciudad. No querían proporcionar a los adictos y los pandilleros un acceso fácil al resto de la ciudad, mientras pagaban por brindar el servicio, por la mera esperanza de _tal vez _obtener mejoras para el futuro. Por lo tanto, la ciudad mantuvo la estación y el ferry muy bonitos para cualquier turista que se alejara lo suficiente al sur del Paseo Marítimo y mantenía eternos carteles de ‘temporalmente fuera de servicio’ y ‘muy pronto en todo el edificio y en los folletos. Aparte de los reemplazos regulares para mantenerlos como nuevos, los carteles no se habían eliminado en casi una década.
Ignoré las puertas que daban al interior de la estación y, en su lugar, me dirigí hacia el patio exterior que daba a la bahía. Había algunos paneles grandes de vidrio para romper el viento, y mesas de piedra y bancos para aquellos que quieran sentarse a comer. Fue uno de los mejores puntos de vista para ver el Cuartel General del Protectorado[3] en todo su esplendor. El cuartel era una serie de arcos y agujas montados en una plataforma petrolera renovada. Incluso la plataforma sobre la que se construyó era hermosa, con bordes duros y líneas de barrido. Todo estaba iluminado por focos polarizados y contra una tenue corona de colores cambiantes, como la aurora boreal atrapada en forma de burbuja de jabón. Un campo de fuerza, siempre encendido, protegiendo a las personas que vigilaban Brockton Bay.
Cuartel General del Protectorado
“No estaba seguro si aparecerías”, una voz masculina rompió el silencio.
Me volví para mirar Armsmaster, “Lo siento. Tuve que colgar a tu recepcionista. Llamo la vida real.”
Parecía de alguna manera diferente a la primera vez que lo conocí. Sus labios estaban en una línea dura, sus pies más separados. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho con la alabarda en una mano, el palo apoyado contra su hombro. Transmitía una actitud tan diferente que momentáneamente me pregunté si era la misma persona bajo el traje.
“Tengo que pedir un favor”.
[1] Aleph, es la “A” en el alfabeto hebreo.
[2] Haywire: Caótico, loco o fuera de control. Normalmente referido a equipos electrónicos o electricos.
[3] PHQ: Creo ya lo mencioné antes, el Protectorate Headquarters.

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